Ana, maestra y sanadora.

La práctica de yoga con Ana es tan rotunda, que es difícil sustraerse de lo que está aconteciendo durante ella.

Su calidez y su claridad están en equilibrio perfecto para abrirnos al yoga.

Movimiento y respiración son presencia  y conciencia de uno mismo.

Sus masajes sanan y ayudan a conocernos más, uniendo saberes de sus estudios con una intuición tan o más sabia que aquellos. Manos que exploran y

reconstruyen nuestro cuerpo y alma.

Gracias Anita. Namaste

Un olor a pureza que te llega al alma. Grandeza, amor… y un abrazo que tranquiliza hasta al más duro. Así es entrar en la sala donde Ana nos espera cada martes. Y en seguida, besos y la alegría de mis Leer el testimonio completo…

Sentir el calor de las manos de Ana, el amor y la entrega con la que va recorriendo y nutriendo todo el cuerpo, no tiene palabras.
Para mi fue un viaje, que recomiendo a todo el mundo, es un placer y un disfrute sanador que cuando lo pruebas,  quieres volver a repetir. 

 

¡Dos horas de felicidad semanal!

Confianza, intercambio, aprendizaje, risas, respiraciones, entrega, paciencia, auto conocimiento, agujetas, relajación, Leer el testimonio completo…

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